Valeria Meiller: “El sueño me provocaba pensar en la posibilidad en una realidad no reglada”

Curiosidades 19 de junio de 2021 Por Admninistrador
Valeria Miller está radicada en Nueva York. Autora de los libros de poesía “El Recreo” y “El mes raro”, Valeria Meiller da lugar en “El libro de los caballitos” a un mapa familiar construido en base a un lenguaje de pistas donde algo acecha atravesado por silencios, vigilias y carreras, y el decir se despliega como arte.
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En un intercambio con Télam desde Nueva York, ciudad en la que vive y cursa un doctorado sobre literatura y estudios naturales, la traductora, crítica y docente nacida en Azul, provincia de Buenos Aires en 1985, explica que le origen de este libro, editado por Caleta Olivia, está en una conferencia de Jorge Luis Borges en el teatro Coliseo en 1997 titulada “La pesadilla” que después se publicó en la recopilación “Siete noches”.

“En el ensayo, analiza la etimología de la palabra ‘pesadilla’ en diferentes lenguas: desde efialtes en griego e incubus en latín, que evocan a los demonios que oprimen al durmiente, hasta ‘el nombre español’ que ‘no es demasiado venturoso’ ya que ‘el diminutivo parece quitarle fuerza’. En su recapitulación, Borges escribe que ‘la palabra más sabia y ambigua’ es el nombre inglés de la pesadilla: the nightmare, que se traduce al español como ‘la yegua de la noche’. Nos cuenta que así la entendió Shakespeare, que en uno de sus versos escribe ‘me encontré con la yegua de la noche’ y en otro ‘la pesadilla y sus nueve potrillos'”, explica.

Meiller reconoce que siempre la fascinó “esa imagen de la pesadilla como un caballo de la noche no tanto por creer que existe algo ominoso en esa figura, sino porque evocaba la idea del galope” y esto -dice- la lleva “inmediatamente a imaginar el sonido de los cascos de un caballo golpeando el suelo en la oscuridad”. Y es en ese “sonido imaginario” que aparece “el ritmo de ‘El libro de los caballitos’, la ilusión de un traqueteo incesante, que todo el tiempo busca cortarte la respiración”.

“Hay otra idea en ese ensayo, una hipótesis que Borges dice tomar de los metafísicos y los místicos, que sostiene que ‘para el niño los sueños son un episodio de la vigilia’. Cuando empecé a escribir, imaginé que los caballos eran los animales de ese pasaje fantástico por el cual los niños se separaban del orden de la vida diurna e ingresaban en el bosque de la noche, donde soñaban una realidad de su propia creación”, explica la autora que también hace los dibujos del libro, en los que se alimenta lo analógico de su apuesta.

“EN CONTRA DEL SENTIDO PESADILLESCO DEL ENSAYO BORGEANO, EL SUEÑO ME PROVOCABA PENSAR EN LA POSIBILIDAD EN UNA REALIDAD NO REGLADA, QUE ESCAPA DE LOS IMPERATIVOS DEL DÍA, EN LOS QUE LOS NIÑOS RESPONDÍAN A LAS ÓRDENES DE LOS PADRES Y ERAN LIBRES DE IMAGINAR UN UNIVERSO CON UNA IDIOSINCRASIA DIFERENTE””

Valeria Meiller

Impulsora de proyectos interdisciplinarios para la 5ª Bienal de Diseño de Estambul, el Centro de Arte Contemporaneo de Lituania y la fundación Emily Harvey en Nueva York, Meiller participó en 2010, junto a los poetas Christian Aedo, Inti García Santa María y Leandro Llull, de la residencia para escritores iberoamericanos de Estación Pringles, cuyos resultados fueron publicados en Prueba de soledad en el paisaje. Además algunos de sus poemas forman parte del libro “30.30 poesía argentina del siglo XXI” publicado por la editorial Municipal de Rosario.

Admninistrador

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