Coronavirus y medio ambiente: la salud de los ecosistemas es la salud de los seres humanos

General 08 de diciembre de 2020 Por Operador1
Las consecuencias de un modelo extractivista que aniquila los ecosistemas
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En los últimos años, los movimientos ecologistas cobraron una importancia cada vez mayor e irrumpieron en la escena política visibilizando la emergencia climática como un tema prioritario y urgente. Particularmente, a partir de la pandemia del virus Covid-19 -de origen zoonótico- surgieron debates y disputas en torno a cómo impactan los hábitos alimenticios en el medio ambiente.

A fines del 2019 comenzó a circular un virus de origen zoonótico que tuvo origen en el mercado de Wuhan en China y que comenzó a expandirse hasta que en marzo del 2020 confinó al mundo entero en sus casas. 

Las enfermedades de origen zoonótico no son algo nuevo, sino que por el contrario, son virus que están presentes en los animales y en sus ecosistemas desde hace cientos de años y que solo se convierten en enfermedades tales como las conocemos hoy cuando son transmitidas a los seres humanos. 

El modelo capitalista alimenticio actual, y particularmente en Argentina, desplaza a los pequeños y medianos productores que han trabajado la tierra desde hace décadas para implantar monocultivos de soja y de maíz que serán el alimento de animales en granjas industriales -caldo de cultivo de enfermedades infecciosas- que luego irán a parar las góndolas de los supermercados de una sociedad que demanda y consume proteínas animales como pilar fundamental de la dieta básica argentina. 

En el contexto de una pandemia mundial, el gobierno argentino anunció un acuerdo comercial con China, cuya sociedad en continuo crecimiento comienza a ponderar las tan “necesarias” proteínas animales, que aumentaría significativamente la producción de carne de cerdos, lo que llevaría a una profundización de la deforestación y las quemas intencionales para plantaciones de soja y maíz para alimentarlos. Este acuerdo, símbolo de la prosperidad y el desarrollo, que le otorgaría a Argentina nuevos puestos de trabajo y una relación deseada con una de las potencias mundiales en auge, continuaría devastando la biodiversidad y con ella la desigualdad entre quienes pueden acceder a la comida a precios cada vez más desorbitados y quienes no. 

El modelo actual de monocultivos y agroquímicos, lejos de ser un signo de crecimiento y prosperidad, genera hambre y pobreza entre aquellos que fueron expulsados de sus tierras por las industrias agroalimentarias. Sin embargo, las consecuencias no terminan ahí. El sobrepeso y la obesidad en Argentina, lejos de ser considerados como factores de la riqueza, están directamente ligados con la malnutrición.      

Cuando las topadoras avanzan, desplazan las distintas especies de animales que habitan en los ecosistemas y que se ven obligadas a convivir en espacios cada vez más reducidos y expuestos al alcance de los seres humanos. En la naturaleza hay infinidad de virus que evolucionaron a lo largo de los años con los animales y que solo se traducirán en enfermedades capaces de desatar pandemias a partir de la relación destructiva y abusiva de los seres humanos con la misma. En última instancia, la deforestación global y la mutilación de los ecosistemas tiene como consecuencia la recesión global y un mundo cada vez más desigual.

La pandemia del Covid-19 es una consecuencia del agronegocio y del modelo extractivista que aniquila los ecosistemas para producir cada vez más al mismo tiempo que menos personas acceden a la comida. Se trata de reflexionar y repensar los modos de vida actuales y preguntarnos cómo queremos habitar el planeta de acá en más. La salud de y entre los seres humanos es consecuencia de la salud del medio ambiente y de los ecosistemas. 

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