¿La odisea de conseguir taxi en Mar Del Plata de noche terminará antes del verano?

Ciudades 29 de noviembre de 2021 Por María Ruso
El problema se gestó en la cuarentena y quedó en evidencia los últimos fines de semana largos. Taxistas analizan los verdaderos motivos por los que "faltan entre 400 y 500 choferes" y llega a haber 800 vehículos menos en las calles de Mar del Plata. Proponen "soluciones prácticas" y confían en poder revertir la situación.
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Es enero de 2020. Mar del Plata vive su mejor temporada en años. Las playas están llenas de día, de noche el movimiento se traslada a la gastronomía y más tarde a los boliches y paradores. Unos 2.000 taxis llevan y traen a turistas y locales de algún balneario al centro o Playa Grande. Más micros llegan de madrugada a la Ferroautomotora y la radio redirige unidades a la estación. La recaudación, rinde. La noche se consuma, emerge la claridad. El movimiento no afloja, se acelera con la llegada del fin de semana.

Es junio de 2020. El mundo está amenazado por el Covid-19 y en la ciudad solo aquellos considerados esenciales salen de sus casas. La calle, de a ratos, es un desierto. De noche, no circula nadie. Nadie. Las paradas están llenas de taxis quietos. No hay mate, libro ni celular que permita sobrellevar la espera que solo se interrumpe a las 22 y antes de las 6 de la madrugada para llevar al personal de salud hasta donde nadie más quiere ir. Algunos choferes se llevan $300 por día. Rendidos ante el desplome de la rentabilidad, evalúan cambiar de rubro para sobrevivir y mantener a sus familias.

Es enero de 2021. El turismo en pandemia, con el primer puñado de turistas vacunados, es la novedad. Hay temporada, a medias. Los fines de semana circulan unos 1.500 taxis, suficientes para cubrir la floja demanda. Algunos choferes volvieron al rubro hace poco. Probaron con poner un kiosco, una verdulería o hacer repartos luego del inolvidable invierno en cuarentena. La noche se interrumpe a la 1. Solo las fiestas clandestinas generan algún movimiento. Pero de 1.30 a 6 la calle vuelve a estar en cuarentena.

Presente. “El drama de la falta de taxis”, titulan los medios. Los primeros fines de semana con movimiento turístico dejan en evidencia el problema: conseguir un taxi por las noches se vuelve una odisea. A la salida del Casino, en la Ferroautomotora, las cervecerías, el aeropuerto y otros puntos concurridos los techos negros y amarillos no alcanzan. “Es por los robos, la noche es tierra de nadie”, dicen unos. “Se fueron muchos choferes por la pandemia”, aseveran otros. “No quieren trabajar”, escriben algunos que traccionan a las apps como Uber como solución.

Hoy circulan unos 1.000 taxis de lunes a jueves y los fines de semana alrededor de 1.200. Faltan entre 400 y 500 choferes. Resta menos de un mes para la temporada en la que, se espera, vendrá más gente que en la prepandemia. La odisea está próxima a volverse un dolor de cabeza.

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La falta de taxis -y choferes- tiene sus razones gestadas en la pandemia. El problema, sin embargo, no afecta solo a Mar del Plata. Capital Federal, Córdoba, Rosario y Mendoza padecen la misma situación. Se asoman dos caminos: habilitar más licencias o autorizar aplicaciones como Uber, Cabify o Didi. Ninguna, sin embargo, garantiza mayor servicio a la noche, donde se acentúa el déficit. Los taxistas proponen “soluciones prácticas” como tercera vía.

Por lo pronto, Mar del Plata tiene 2.147 licencias de taxis habilitadas. No se entregan nuevas hace décadas. Unas 80 están sin adjudicar por los trámites de sucesión en el área de Transporte y Tránsito. De las activas, el 10% está fuera de servicio por roturas, choques o problemas de salud de los titulares y/o choferes. Además, hay 715 remises y alrededor de 250 licencias de autos rurales.

Ahora bien, ¿por qué cuesta tanto “reconstruir” la estructura de choferes? LA CAPITAL consultó a fuentes del municipio, autoridades de la Sociedad de Conductores de Taxis y represantantes de distintas empresas. Advierten variadas causas. La inseguridad, sin embargo, no está entre las primeras.

Rentabilidad
En 2020 la inflación real superó el 46%. Ese año, el taxi incrementó sus tarifas un 20% y luego otro 10% que se aplicó en marzo de este año. El sector perdió unos diez puntos de rentabilidad, lo que sumado a la baja histórica en la cantidad de viajes, alentó a muchos taxistas a cambiar de rubro. Hoy, advierten, “el trabajo es rentable solo si estás más de diez horas arriba del auto”.

Perder el trabajo
El verano, históricamente, ha sido sinónimo de ganancia para los sectores que dependen del turismo. Sin embargo, hace tiempo una inquietud ronda entre los choferes que se “bajaron” del auto y evalúan volver a “subirse”: “¿Y si en marzo vuelven a aplicar restricciones y pierdo el trabajo?”.

Buena parte de los taxistas tiene entre 40 y 50 años, edad compleja para reinsertarse laboralmente.

Raúl Vicente, taxista con 42 años de servicio y referente de la Sociedad de Conductores, advirtió que el temor a perder la fuente laboral es uno de los factores clave que dificulta la reconstrucción de la estructura: “El riesgo de no poder garantizar la continuidad en el tiempo es un problema, ya que si aparecen nuevas variantes y suben los casos, habrá restricciones que limitarán la nocturnidad”. 

Planes sociales y blanqueo
En el último tiempo, muchos accedieron a programas y asignaciones del Estado, implementados a través de Anses, para mitigar el impacto económico de la pandemia. Los choferes de taxis deben estar debidamente registrados, mientras que los remiseros pagan un monotributo. En el medio, el temor a perder la ayuda estatal por “un trabajo que no garantiza continuidad”, influye al evaluar la conveniencia de subirse o no diez o doce horas por día a un taxi o remís.

Juicios laborales
La mayoría de los choferes “se bajaron solos” de la actividad, aseguran dirigentes del sector, ya “no se justificaba trabajar toda la noche para recaudar mil pesos o menos”, cifra que debe dividirse en dos partes, además de pagar el combustible. En ese contexto, la posibilidad de un juicio laboral en la relación chofer-patrón siempre estuvo latente al extinguirse el vínculo laboral.

Lo cierto es que los choferes que iniciaron juicios los ganaron casi en el 100% de los casos. La situación sentó el precedente del “peligro latente” de una instancia judicial al contratar a una persona, con el riesgo de retroceder a una rentabilidad mínima o negativa como en 2020.

Esto derivó en que algunos titulares “guarden” en mayor medida los autos en lugar de tenerlos en la calle, para evitar correr ese “riesgo”. De día circulan, pero no de noche.

Inseguridad
La noche es, hace años, un riesgo para los trabajadores del volante. Buena parte ha sufrido episodios con distintos grados de violencia. Las unidades han implementado mamparas en su momento, luego rastreadores satelitales; corredores seguros y controles. El riesgo se presenta al final de cada viaje, principalmente por las noches.

Sin embargo, “quienes ponen en primer lugar a la inseguridad para hablar de la falta de choferes están desconociendo las reales causas”, reflexionó Raúl Vicente, quien destacó que “es un tema que viene de años”.

Pablo Sánchez, titular de Servitaxi, aseguró en declaraciones mediáticas que “la seguridad no es determinante” en torno al problema, aunque “no deja de ser un factor importante” y destacó la “comunicación fluida con las autoridades policiales” para atender la situación.

Choferes consultados por LA CAPITAL advirtieron una baja cantidad y efectividad de los controles. “La policía nos pide DNI a nosotros pero a los pasajeros no les dicen nada”, manifestó un taxista con diez años de servicio. 

Salir del problema
La gran pregunta es si hay solución antes de la temporada. “Hay que comprometerse a defender la actividad que nos ha dejado mantener a nuestras familias o permitir que ingresen aplicaciones extranjeras que harán un daño letal al sistema de transporte”, alertó Raúl Vicente, quien apeló al compromiso de los conductores de “volver a trabajar unas horas de noche”. Él mismo, dijo, saldrá a cubrir el turno.

“Postulo que un 10% de los titulares pasemos a reforzar el horario nocturno. La mayoría empezamos a trabajar como choferes a la noche. Si lo pudimos hacer durante años, volver a hacerlo dos o tres meses no nos cambiará la vida. Yo voy a salir a trabajar a la noche. Y si el trabajo se viene abajo, aporté ese granito de arena”, agregó.

Por otro lado, piden que el municipio controle que cada auto del servicio de transporte esté “mínimo 12 horas en la calle” (con titulares y choferes) y potenciar los cursos de capacitación que se están dictando, de los cuales -estiman- saldrán otros 200 choferes para la temporada.

A su vez, destacan que el 20 de diciembre entrará en vigencia la segunda parte del aumento de la tarifa, un 25% más. La bajada de bandera pasará a $150 y la ficha a $10, lo que permitirá mejorar la rentabilidad.

“El control de la Municipalidad, el esfuerzo de muchos de volver a salir de noche, los cursos de capacitación y la suba de la tarifas son soluciones prácticas para poner en marcha inmediatamente y salvar a una actividad que corre graves peligros de un deterioro preocupante e irreversible”, completó Vicente.

Dicen que las aplicaciones no son la solución
La posibilidad latente de que aplicaciones como Uber, Cabify o Didi desembarquen en las ciudades que registran el problema de la falta de taxis por las noches está lejos de ser visto como una solución por los taxistas.

Mar del Plata presenta un problema parecido al que están teniendo CABA, Rosario, Mendoza y Córdoba -la insuficiente cantidad de taxis- pero con una gran diferencia: en la ciudad existe la ordenanza N° 23928 que prohíbe el transporte público sin licencia municipal, algo que se consiguió con el apoyo de todos los bloques políticos del Concejo Deliberante en la gestión anterior.

Uber, la que más se expandió, lleva seis años en el mercado de la Argentina con unos 65.000 socios conductores (según datos de la empresa). Taxistas y remiseros consultados aseguran que “no es una solución para la falta de choferes en horarios picos y nocturnos”. De hecho, en Mendoza la aplicación fue habilitada y hoy tiene el mismo problema que Mar del Plata: faltan unidades en la nocturnidad.

La denominada “uberización” del servicio implica el ingreso ilimitado de gente que puede brindarlo. En varios países del mundo, por saturación de “prestadores”, ha caído la rentabilidad a valores imposibles de mantener la actividad. Además, resulta “imposible garantizar” que los conductores de estas aplicaciones cubran el turno noche, comentaron.

Sin embargo, permitir el ingreso de este tipo de aplicaciones vuelve a analizarse como posible solución ante el imprevisto problema en la antesala de la temporada. Mientras hay quienes “operan” en ese sentido y deslizan que “si no tienen ganas de trabajar deben aceptar otras alternativas”, taxistas y remiseros ratifican su resistencia y afirman estar dispuestos a impedir el desembarco de las apps para defender su servicio y sus fuentes de trabajo.

Esperan capacitar a 200 nuevos conductores
La Municipalidad ya abrió tres convocatorias para capacitar a nuevos choferes de taxis y remises como anfitriones turísticos. El objetivo de estos cursos es poder “sumar entre 150 y 200 nuevos conductores” del servicio de transporte público antes de la temporada.

Las actividades se realizan en la sede de Remicoop, en 1°de Mayo 2069, y en la Asociación Marplatense de Propietarios de Automóviles Taxímetros, Olazábal 2236. Consisten en cuatro encuentros presenciales en los que se hace foco en la correcta atención a los pasajeros, perspectiva de género, discapacidad y RCP.

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Las dos primeras ediciones tuvieron “muy buena aceptación” y recientemente se abrió una tercera que comenzará en breve. Sin gratuitas y para inscribirse hay que llenar un formulario en el sitio web del Municipio. Deben poseer licencia de conducir con más de un año de antigüedad.

“Hay una gran demanda debido a que faltan choferes”, aseguró el secretario de Desarrollo Productivo y concejal electo Fernando Muro. “Faltan choferes y esta iniciativa representa una eventual salida laboral” para la cual “las capacitaciones son fundamentales”.