Elecciones 2021:Cristina Kirchner y Alberto Fernández en el acto de cierre del Frente de Todos.

Política 13 de noviembre de 2021 Por María Ruso
El éxito de la campaña de vacunación por fin permite avanzar en una recuperación económica que se acerca a los niveles previos a la pandemia. Pero todavía está muy cerca la noche que se reflejó en las PASO y que echa sombras sobre los resultados de mañana.
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Estas elecciones de medio término serán en realidad el punto de inflexión entre el fin de la pandemia y la posibilidad de que un gobierno, elegido poco antes de que ésta se declare, pueda aplicar las medidas que prometió dos años atrás cuando fue elegido. Tras atravesar un tiempo mundial y local ahogado por una tragedia que se ha llevado a más de cinco millones y medio de vidas, Argentina parece estar en un punto de superación de la enfermedad gracias a una campaña masiva de vacunación que puso al país entre los que tienen más vacunados en el mundo.

Las PASO se efectuaron poco antes de este declive acentuado de la pandemia y cuando apenas se empezaba a discutir la flexibilización de algunas de las medidas de precaución sanitaria que exigieron un tremendo esfuerzo por parte de la sociedad. El resultado expresó el malhumor de ese país que debió soportar aislamientos, caída de trabajo y de ventas, penurias familiares y de todo tipo.

 En estas elecciones recién han quedado atrás la mayoría de esas restricciones. Y la economía que cayó tanto en plena pandemia al mismo tiempo empezó a recuperarse a un ritmo más alto y rápido que el promedio de lo que sucede en la región y también en el mundo.

Sin embargo, la nueva realidad apenas empieza, y es muy poco el lapso entre las dos elecciones, por lo que es más posible que el resultado sea más parecido al de las PASO que al de 2019. En los cierres de la campaña se vieron climas complejos. En Juntos por el Cambio se vivió sin euforia la sensación de que tendrán buenos resultados. En el Frente de Todos se vivió la alegría del regreso a los actos multitudinarios que han sido una de sus principales herramientas políticas, pero que no se podían realizar durante la pandemia. Al mismo tiempo la sensación más clara no era la de un triunfo, sino la expectativa de achicar la diferencia que les sacó su adversario en las PASO.

La sensación de pasar de la noche a la mañana en segundos, después de casi dos años de noche, es la que prevalece. Y las dos elecciones quedaron en el borde de la noche y cuando recién comienza el día. Quizás en el futuro, con los ánimos más serenos, la sociedad pueda hacer un balance menos condicionado por la penuria.

El esfuerzo que debió realizar la sociedad salvó decenas de miles de vidas. Algunos dirán que las 115 mil víctimas que produjo la pandemia hasta ahora en el país constituye una cifra alta, muy alta y dolorosa. Y tendrán razón. Pero si no se tomaban esas medidas, hubieran sido muchos más. Si se toma nota del exceso de muertes durante la pandemia, Argentina tuvo 12,6 por ciento más de fallecimientos que en años normales.

Y todos están explicados por la pandemia. El promedio mundial fue de 14,5 por ciento de exceso de muertes. El país está por debajo de ese promedio y esos fallecimientos están explicados porque a ningún paciente le faltó cama de internación, respirador o atención médica. En cambio, Estados Unidos, Italia, India, Brasil, Perú, México, Ecuador, Chile y muchos otros tuvieron un índice más alto de exceso de muertes y la mayoría de ellas sólo pueden explicarse por la pandemia. Las autoridades sanitarias de esos países reconocen que no incorporaron la mayoría de esos fallecimientos en sus registros de la pandemia. Se calcula que estos países con subregistro han sufrido entre el 20 y el 50 por ciento más de fallecidos por el coronavirus. En ese contexto, Brasil casi sobrepasa el millón de víctimas reales.

Financial Times y The Economist criticaron el manejo de la pandemia en Argentina porque el PBI cayó 9 puntos en el 2020, mientras que en otros países la caída fue uno o dos puntos menos. Eso fue en 2020, lo que implicó cierre de comercios y caída de la producción así como la caída de un amplio sector de las capas medias bajo la línea de pobreza.

Pero en 2021, la estimación de crecimiento del PBI prácticamente recuperó lo que se perdió por la pandemia en apenas un año. El crecimiento del PBI es mayor que el promedio de la región y de lo que sucede en países desarrollados. El crecimiento de algunas ramas de la economía, como la industria, está por encima de donde estaba en el 2019.

La contracara de ese crecimiento es que aún no llegó a los sectores medios y pobres. El índice inflacionario de octubre, de 3,5 por ciento, no muestra el efecto del congelamiento de los precios de alimentos y remedios. El secretario de Comercio, Roberto Feletti, estimó que la política de contención de precios se sentirá plenamente recién a principios de diciembre en el bolsillo de los consumidores y en los índices macroeconómicos.

Con relación a la escuela, Argentina sufrió el 2020 casi sin clases presenciales para evitar la circulación del virus, una situación que se agravó por la suspensión de la entrega de computadoras a los estudiantes durante el gobierno anterior, lo que limitó la educación virtual. Fue una situación que en mayor o menor medida sufrieron todos los países durante la pandemia.

En este momento, algunas naciones, como Estados Unidos, Rusia, Israel, España, Alemania y otros están sufriendo una nueva ola de infecciones. Esos países hacen tremendos esfuerzos para no anular las clases presenciales que ya fueron afectadas durante  2020. Usan métodos que alternan la presencialidad con las clases virtuales.

En Argentina, el regreso a las clases presenciales no se convirtió en un rebrote trágico de la pandemia por el éxito de la campaña de vacunación. Sin esa campaña, la vuelta a las clases presenciales podría haber provocado nuevos brotes como sucede en aquellos países que tienen un gran porcentaje de la población sin vacunar.

Sin embargo, las campañas antibarbijos, antivacunas, anticuarentena, en Argentina no tuvieron éxito, lo cual salvó miles de vidas y permitió que el regreso de los chicos a las escuelas, todavía reciente, no se interrumpa como hubiera ocurrido por un rebrote de la epidemia. No habría regreso a la presencialidad escolar si la campaña de vacunación masiva --una operación de una escala inmensa y compleja-- no se hubiera cumplido con eficacia. Argentina es uno de los países con mayor porcentaje de población vacunada, más que Estados Unidos o Rusia, donde las campañas antivacunas y otros motivos culturales, económicos y políticos, determinaron que más del 30 por ciento de su población se haya convertido ahora en blanco del virus, sin que puedan superar la epidemia.

Estos temas han sido parte de las campañas de todas las fuerzas políticas. La oposición de derecha destacó los aspectos que más sufrió la sociedad en general y obtuvo un rédito con ese discurso, aunque evitó recordar las campañas que impulsó contra las medidas sanitarias. El oficialismo trató de destacar el esfuerzo tremendo que implicó el abastecimiento de respiradores, vacunas y hasta de elementos tan sencillos como las prendas de protección para el personal de salud en mercados mundiales donde las principales potencias monopolizaban la compra de todos esos productos.

Pero pesó más el largo período de esfuerzos y limitaciones que determinó la pandemia. En ese contexto, cuando apenas el país empieza a salir de la pandemia y todavía se siente el malestar que produjo con esa mezcla de temor y encierro más inestabilidad económica, se efectuarán mañana los comicios de medio término. Aunque haya empezado a cambiar el contexto, los resultados de las PASO aparecen como referencia más concreta en elecciones tan difíciles de predecir porque se realizan en condiciones tan inusuales.

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