Seleccionaron un proyecto platense para evaluar la ventilación en las escuelas

Actualidad 20 de octubre de 2021 Por María Ruso
Un programa del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación eligió la propuesta del CONICET La Plata para bajar el riesgo de contagio de COVID en las aulas.
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El Gobierno nacional seleccionó un proyecto del CONICET La Plata para evaluar la ventilación en las escuelas y disminuir la transmisión del coronavirus. A través del programa “ImpaCT.AR Ciencia y Tecnología” que impulsa el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, convocaron a la propuesta platense que busca hacer un seguimiento y mejorar la circulación de aire para bajar el riesgo de contagio de COVID-19 en las aulas.

De esta manera, la iniciativa titulada "Evaluación de parámetros ambientales en aulas escolares y definición de estrategias técnicas, edilicias y comportamentales, que mejoren la ventilación natural para disminuir el riesgo de contagio de COVID-19, durante clases presenciales" fue presentada por distintos grupos de investigación de la ciudad y acaba de quedar entre las elegidas para su financiamiento y puesta en práctica. Según precisaron, surgió como respuesta a un desafío planteado inicialmente por la Dirección General de Cultura y Educación de la provincia de Buenos Aires (DGCyE), al que luego se sumaron las carteras bonaerenses de Salud y Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica, frente a la preocupación por la seguridad en las aulas cuando se reanudaron las clases presenciales en gran parte del país, en junio pasado, y para lo cual se anunció la compra de unos dispositivos especiales para medir el dióxido de carbono en el aire (CO2).

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“Los aparatos se llaman monitoreadores de CO2 y están instalados en distintos establecimientos escolares a través de los cuales ya se están realizando pruebas de mediciones. Precisamente, el gobierno quiere optimizar su funcionamiento”, explicó Andrés Porta, director del Centro de Investigaciones del Medioambiente (CIM, CONICET-UNLP-asociado a CICPBA) y responsable del proyecto, que además involucra a expertos y expertas del Centro de Investigación y Desarrollo en Ciencias Aplicadas “Dr. Jorge J. Ronco” (CINDECA, CONICET-UNLP-CICPBA), el Instituto de Investigaciones y Políticas del Ambiente Construido (IIPAC, CONICET-UNLP), el Centro de Investigaciones Ópticas (CIOp, CONICET-UNLP-CICPBA), las facultades de Ingeniería e Informática de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), el Centro de Investigación y Transferencia de San Nicolás (CIT, CONICET-UTN), y el Laboratorio UPL (UNLP-CICPBA).

Asimismo, señaló que “nuestra propuesta es multidisciplinaria porque aborda el problema desde muchos enfoques. Por ejemplo, en términos generales hay un grupo que se concentra en la fluidodinamia, es decir el movimiento del aire y su comportamiento; otro que evalúa la configuración arquitectónica de las escuelas y las condiciones posibles de ventilación; otras personas que estudian las posibilidades de fabricar los aparatos; también hay especialistas en informática que están diseñando un modelo de recopilación y sistematización de los datos; y nosotros desde el CIM que nos dedicamos a la contaminación del aire”. En este sentido, se armó una suerte de círculo virtuoso entre organismos públicos en torno a un problema concreto que es cómo garantizar la máxima seguridad y disminuir la transmisión de enfermedades, concretamente el COVID-19, en el contexto de clases presenciales.

“Al exhalar, liberamos CO2. Entonces, en una habitación cerrada con muchas personas aumenta la concentración de ese gas, pero si hay ventilación el aire se renueva. La idea es usar estos índices como una medida indirecta de las partículas que emitimos al hablar y las microgotas donde podría estar el virus”, agregó el experto. La iniciativa se propone incrementar la eficiencia del sistema agilizando la recuperación y análisis de los datos para obtener un modelo que indique cuánto tiempo se debe tener cada ventana abierta para que la ventilación cruzada sea efectiva, siempre en relación a la cantidad de alumnos y alumnas de cada colegio, el espacio disponible, los niveles de contaminación externos -porque no es lo mismo una escuela ubicada en pleno centro de la ciudad que una en zona rural-, entre otros condicionantes a tener en cuenta.

Vale destacar que el programa “ImpaCT.AR Ciencia y Tecnología” de la cartera nacional se propone poner en diálogo a las autoridades de distintos estamentos gubernamentales con el sector científico y tecnológico de todo el país para articular problemas reales con soluciones concretas y viables. En esa línea, el programa publica en su sitio web una lista de “desafíos” planteados por áreas municipales, provinciales y nacionales que esperan obtener respuestas de parte de expertos y las propuestas que llegan son estrictamente revisadas no solo por el organismo solicitante sino también por un comité especializado que verifica, entre otras cuestiones, que sus objetivos sean realizables y acordes a la cuestión a resolver. Aquellas que son seleccionadas, reciben los fondos solicitados para llevarse adelante.