La hora de darle para adelante

Política 23 de agosto de 2021 Por María Ruso
La indignación, el objetivo opositor. La agenda posible del Gobierno. Vacunas y restricciones que cesan, un poco de oxígeno. Elecciones en provincias, indicios. Algo sobre medios, redes y públicos, para ir mirando.
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"Alberto: no te pongas nervioso, poné orden donde tengas que poner y dale para adelante” aconsejó-predicó Cristina Fernández de Kirchner, desatando un festival de interpretaciones. Si la vicepresidenta hubiera guardado silencio, las interpretaciones proliferarían igual. Sumemos una, sin entreverarnos con las que circulan… ni siquiera con el diagnóstico médico a distancia: “Cristina es mala”. Para este cronista, el consejo es válido, hasta imprescindible. Se hizo en público porque atañe al presidente Alberto Fernández, a los funcionarios nacionales, a candidatos de todos del país, a la militancia o a gente politizada que sale a buscar votos de a uno.

El oficialismo tiene que enriquecer la agenda, evitar el monotemático clima emocional que propone su adversario desde diciembre de 2019: la indignación. Juntos por el Cambio (JpC) encontró en el cumpleaños de Fabiola Yañez un fuerte argumento adicional. Negar su peso o la veracidad de la denuncia sería una necedad del oficialismo, buscar el empate denunciando conductas de la opo un búmeran, enfocarse solo en eso un grave error.

 En la última semana previa a las PASO en la que se admitían actos públicos, el Frente de Todos (FdT) quiso exhibir la unidad de sus principales dirigentes. La señal apuntó a sectores informados, a las minorías que consumen medios y redes. Posiblemente no trascendió más allá. La cuestión se retomará al final de esta nota.

Por ahí la campaña oficialista no capitalizó a pleno la sugerencia de CFK. Varios gritaron de más, se sulfuraron, se concentraron demasiado en cuestionar al ex presidente Mauricio Macri y su herencia…. Mirar hacia atrás no es, precisamente, “darle para adelante”.

Qué dirá la gente cuando se la escucha: Este diario conversó de modo informal con candidatos y candidatas del FdT que caminan sus territorios. Las recorridas se ven menos que los actos, los medios audiovisuales las cubren entre poco y nada. La pandemia limita las posibilidades mediáticas. De cualquier modo, casi siempre fue así.

El contacto directo, cara a cara, es insustituible. La muestra que recoge esta nota carece de valor científico, es Random, pero ayuda a medir la sensación térmica.

La lectura impresionista de candidatos y funcionarios que pisan el barro se podría cifrar así. “La gente se acerca, nos saluda, no ofende ni insulta, valora que estemos ahí, cerca. Algunos nos reconocen nuestro trabajo. Y nos cuentan sus problemas, en particular los económicos”. Bajo ese rubro conviven el nivel de ingresos, el costo de la canasta alimentaria, la situación laboral, las perspectivas de cada quién; etcéteras afines.

La primera preocupación verbalizada por las personas comunes  coincide con lo que arrojan la mayoría de la encuestas, vulnerables por naturaleza, condicionadas adicionalmente por las trabas en pandemia…. De cualquier modo una referencia si no se las lee como un libro sagrado.

Sin hacer profecías flota en el aire la percepción de que los votantes tendrán en la cabeza a la economía en el cuarto oscuro. Entre otras variables, pero en un sitio prioritario.

Los que reciben prestaciones estatales aquí y ahora --REPRO, la Tarjeta Alimentaria, jubilaciones, Asignación Universal por Hijo (AUH), sueldos públicos, retribuciones por Programas sociales--- lo saben, lo justiprecian subjetivamente. Bien, mal, mucho, poquito, nada… Nunca necesitan que se lo cuenten. La narrativa oficial tiene que mostrarles lo que vendría ahora. “Poner orden”, puede ser eso, entre otras acepciones.

La perspectiva de una vida “más normal” que se va ampliando en todas las provincias puede valer contra la indignación premeditada y los gritos.

Las campañas de vacunación que se expanden exitosamente robustecen la posición del gobierno sin poner fin a las polémicas ni ser condición suficiente para conseguir el voto.

Superar las restricciones, poder salir a comer o al cine, hacer juntadas, trasnochar en variados formatos, distiende a la gente común. Son deseos reprimidos, la supresión de los límites podría mejorar los estados de ánimo. Las plazas, los cafés, las peatonales del Conurbano o de numerosas ciudades de todo el país, los comercios, recobran presencia y vida. Son espacios transitados por trabajadores, clases medias que levantan la cabeza, salen del encierro. El oficialismo debería apalancarse en dichos alivios. 

Es presumible que muchos argentinos querrán estar mejor pronto. No malvivir ensimismados en el malestar. Sobre ese piso propicio, el FdT tiene que “hacer política”, empezando por explicar para qué pide el voto, qué leyes proyecta, cuáles encallarían si la oposición creciera en el Congreso.

La cartilla opositora es más simple: apostar a la bronca contra “Alberto y Fabiola”, evitar que seamos Argenzuela. Jamás prometer el regreso al paraíso perdido (el macrismo gobernante) porque dicho paraíso jamás existió.

Entre lo obsceno y algo de unidad: La exgobernadora María Eugenia Vidal produjo un gesto obsceno al recibir la campera que el extrovertido titular del SAME, Alberto Crescenti, usó durante la tragedia ferroviaria de Once. La bajeza es síntoma de un problema mayor. JpC no puede hablar sobre varias demandas de “la gente”, su pasado reciente lo condena. Como siempre, se subraya que ese comportamiento repudiable no es delito… dejamos a otros el punitivismo y la judicialización de la política. 

Como derivación del escándalo, quizá pactada, mermó la virulencia interna entre los cambiemitas. El enfriamiento puede perjudicar a los contendientes que vienen perdiendo. Mala nueva, de momento, para los radicales Facundo Manes (Buenos Aires) o Adolfo Rubinstein (CABA). Claro que quedan las tres semanas más potentes previas a las Primarias Abiertas (PASO) pero da la impresión que será difícil revertir la Pax amarilla. Buena nueva transitoria para candidatos de PRO: Diego Santilli y Vidal.

Si llega a consolidarse dicha tendencia y Rogelio Frigerio prevalece en Entre Ríos serán emergentes de PRO quienes piloteen varias campañas decisivas tras el 12 de septiembre. Más cercanos al Jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta que a Macri. De tan confiado Larreta activa un negoción inmobiliario “anti gente” en la Ciudad; obtura el acceso al río a miles o millones de vecinos para favorecer a un puñado de inversores.

Precedentes en pandemia: El domingo pasado se realizaron elecciones legislativas locales en Salta. Con un diseño atípico, como es tendencia usual en las 24 provincias. Triunfó el oficialismo lugareño, conforme lo previsto. No hubo sorpresas. La concurrencia fue inferior a la de cuatro años atrás, el antecedente comparable.

El domingo 29 Corrientes elige gobernador, intendentes y autoridades parlamentarias. El peronismo no la gobierna desde los 70. El actual mandatario radical, Gustavo Valdés, va por la reelección y es favorito en un distrito que su partido domina desde hace 20 años.

El peronismo va unido con Fabián Ríos, actual funcionario de Yacyretá, como candidato. Sería un batacazo que ganara, reconocen sus propios compañeros que se ilusionan más con conservar diez intendencias y conquistar algunas de las más importantes. Para empezar la propia capital y Goya, la segunda ciudad del distrito. Habrá que ver si Valdés tracciona las boletas comunales o si estas logran zafar de su influjo,

La semana próxima ampliaremos, como dice Crónica. Por ahora, una nota de color local y de papel. Contienden solo dos aspirantes a la gobernación pero las mesas electorales estarán rebosantes de boletas. El Frente que acompaña al gobernador nuclea 35 partidos, el que banca a Ríos aglutina 23. Cada partido presenta su boleta con la misma fórmula, habrá 58 ante los ojos de los votantes. Se trata de un rebusque para conteo interno de costillas entre los integrantes de ambas coaliciones. Tras el escrutinio se pulseará cuánto aportó cada socio.

Posiblemente el presentismo supere al de los comicios previos de 2021 en Misiones, Jujuy y Salta. En todos prevaleció el oficialismo sin sobresaltos ni revelaciones.

La participación fue relativamente baja para los elevados guarismos argentinos. Concuerda con las tendencias de otros países en tiempos Covid-19: mermas de votantes salvo en Estados Unidos.

Los antecedentes nacionales muestran que la afluencia en las PASO es inferior a las generales que las suceden. El impacto específico de la pandemia está por verse, las referencias provinciales son contadas y los escenarios diferentes al nacional.

Hay quien especula con un alto ausentismo o porcentaje creciente de voto en blanco, consecuencias de la apatía o del desencanto.

Suponer que se repetirá el fenómeno único del 2001 es hasta ahora aventurado aunque nada es imposible cuando queda mucho camino por recorrer.

El alto compromiso que tiene el FdT --con el Presidente a la cabeza y mandatarios locales muy involucrados-- marca una diferencia sideral con la exótica actitud asumida hace veinte años por el entonces presidente Fernando de la Rúa. Ostentó ser ajeno a la elección y a su resultado. Como es sabido, la sobreactuación no convenció a nadie.

Autoridades políticas y judiciales van pispeando los comicios locales con el fin de garantizar cuidados y protocolos para preservar la salud sin lentificar demasiado los trámites para emitir el voto. Históricamente los argentinos saben hacer valer su derecho, emitir veredicto, participar. Exagerando apenitas: les gusta votar cuando llega el momento, aunque sea rezongando. La pandemia y el contexto tiran “a menos”. Habrá que ver.

A mirar el laboratorio: Cada elección es un laboratorio político y mediático. La continuidad democrática posibilita comparar, estudiar, advertir regularidades y cambios cualitativos. Jamás se votó en pandemia… estímulo adicional para observar, ver, tomar notas, aprender.

Hasta acá impresionan la estabilidad relativa del sistema político, el grado de polarización, el peso de las dos grandes coaliciones, constantes que se someterán a prueba en septiembre y noviembre.

Otro aspecto para observar es una división entre públicos. Por un lado, grupos altamente politizados que consumen cotidianamente información segmentada por preferencias a través de medios de comunicación masiva o de redes sociales. Por otro lado, amplios sectores de opinión pública ajenos a muchas polémicas, materiales editados y hasta informaciones.

Esos submundos coexisten, entiende este cronista, seguramente no tabicados del todo. El veredicto popular de noviembre servirá para estudiar las respectivas influencias, porosidades e interconexiones. Lo que suceda valdrá más que las hipótesis cerradas o los prejuicios.

A cuenta vale observar, para los devotos de las redes sociales, que el mayor escándalo de la campaña lo detonó una noticia propalada por “La Nación”. Como es regla, el hecho y su imagen devinieron comodity en minutos y se divulgaron en todos los soportes. De cualquier modo, la iniciativa partió de un medio convencional.

¿Medio convencional? La realidad complejiza el dato. No es un periódico como los del siglo XIX o los de hace 50 años. Los medios hegemónicos son corporaciones económicas, factores de poder, integrantes de la coalición de derecha Juntos por el Cambio. Su vanguardia, a menudo.

La complejidad de lo real, decía el politólogo (no K) Jorge Luis Borges. Potenciada por una circunstancia histórica inédita y global. Mejor observarla mientras se desarrolla antes de proferir conclusiones sin conocer todas las pruebas.

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